
En una ciudad como Houston, donde abrir un restaurante ya no es suficiente y diferenciarse es cada vez más complejo, hay proyectos que elevan la conversación. Zaranda, el más reciente concepto del Chef Hugo Ortega, es uno de ellos. Ubicado estratégicamente en el downtown de Houston, a poca distancia de Xochi —otro de sus restaurantes que ya se ha ganado el respeto de la ciudad—, Zaranda llega a una zona en plena evolución gastronómica, aportando una propuesta clara y bien ejecutada.
Desde el momento en que uno cruza la puerta, la impresión es inmediata. Un espacio amplio, luminoso, con un marcado toque contemporáneo que invita a sentarse sin prisa. Es un restaurante que no impone, sino que acomoda; que permite relajarse desde el primer momento.
El nombre Zaranda proviene del “zarandeo”, una técnica tradicional de parrilla del Pacífico mexicano. Esa referencia define bien la intención del proyecto: rescatar raíces, pero llevadas a un lenguaje moderno. El Chef Hugo Ortega, ganador del James Beard Award, ha construido su carrera precisamente sobre esa idea. Sus restaurantes suelen enfocarse en regiones específicas de México, elevando su cocina con técnica y producto. En Zaranda, sin embargo, el enfoque se siente más abierto, inspirado en Las Californias, con una cocina sin fronteras que se siente a la vez auténtica y refinada.
Desde que te sientas, hay algo que se percibe claramente: intención. Todo está pensado. Nada es casual. El servicio acompaña esa idea. Fluido, natural, sin rigidez. Hay dirección, pero no imposición. Un balance difícil de lograr y que aquí se ejecuta con consistencia. La propuesta gastronómica es donde todo termina de tomar forma.
Recorrimos el menú guiados por el equipo y, aunque todo fue memorable, hay platos que destacan con claridad.
El arroz con pato confitado y conejo prensado es, sin duda, uno de ellos. Intenso, profundo, con capas de sabor perfectamente balanceadas. Es un plato que habla de técnica, de producto y de comprensión real de lo que se está haciendo. De esos que se quedan contigo después de la cena.
El pulpo zarandeado sigue esa misma línea. Con un ligero toque de parrilla que resalta sus sabores naturales, logra ese punto exacto entre textura y profundidad sin perder elegancia. El paté de almeja, servido dentro de su propia concha, sorprende desde la presentación y se sostiene en sabor. Es un plato distinto, bien pensado y ejecutado con precisión.
Los tacos, en cualquiera de sus versiones, mantienen coherencia con el resto del menú y de los restaurantes de Hugo. Bien construidos, con producto de calidad y sin complicaciones innecesarias. Funcionan, y funcionan muy bien.
Y hay un plato más que merece atención especial: los chicharrones de camarón.
Probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo un plato sencillo puede convertirse en algo memorable cuando se ejecuta correctamente. Crujientes, ligeros, adictivos y con una textura espectacular. Son de esos platos perfectos para compartir mientras llega el resto de la comida, especialmente acompañados de un cóctel en mano. Aunque, honestamente, con una cerveza fría y buena compañía, funcionan todavía mejor.
Hablando de cócteles, el bar de Zaranda merece su propio reconocimiento.
Es, posiblemente, una de las áreas más acogedoras del restaurante. Uno puede sentarse directamente en la barra y disfrutar la experiencia desde cerca, o escoger cualquiera de las mesas adyacentes, que mantienen esa misma sensación de comodidad y energía. Es un espacio que invita a quedarse.
La coctelería sigue claramente la identidad del restaurante. Todos los cócteles tienen un toque mexicano, ya sea a través de ingredientes, destilados o inspiración. Hay creatividad, pero también balance. No son bebidas hechas únicamente para verse bonitas; están pensadas para acompañar la experiencia gastronómica.
La carta de vinos también merece mención. Además de una selección internacional, hay una muy buena presencia de vinos mexicanos, algo que todavía sigue siendo poco común en muchos restaurantes de alto nivel. Ese detalle termina de reforzar la identidad del concepto.
Otro punto fuerte es la terraza. En una ciudad donde el clima permite disfrutar gran parte del año al aire libre, contar con una terraza bien ubicada siempre suma valor. La de Zaranda tiene vista hacia Discovery Green, convirtiéndose en el lugar perfecto para extender la noche en esos días agradables de Houston. De hecho, después de una buena cena, caminar por Discovery Green termina siendo el cierre ideal para la experiencia. Y luego están los postres.
Como es costumbre en los restaurantes del Chef Ortega, no son un complemento: son protagonistas. Personalmente, no concibo cerrar una experiencia sin algo dulce para llevarme en la boca, y aquí es fundamental que dejen espacio. Los postres están pensados para cerrar la experiencia con el mismo nivel de impacto con el que comenzó.
El Erizo del Mar es probablemente uno de los postres más creativos y visualmente impactantes del menú. Una esfera de chocolate trabajada para parecer un erizo marino, acompañada de notas cítricas, frutas tropicales y pequeños contrastes de textura que hacen que cada cucharada sea distinta. Hay acidez, frescura, dulzor y técnica, pero sin perder diversión. Es de esos postres que hacen girar cabezas cuando llegan a la mesa.
El Milhojas, por otro lado, es elegancia pura. Capas delicadas y crujientes de hojaldre acompañadas por manzana, helado cremoso de coco y notas cítricas que logran un equilibrio impecable. Refinado sin sentirse pesado, complejo sin complicarse. Un cierre perfecto para la experiencia.
Zaranda debería ser una parada obligatoria para quienes buscan algo realmente especial en Houston. No es solo una gran comida: es una experiencia completa, donde cocina, servicio, coctelería y ambiente se alinean de manera natural.
En una ciudad con tantas opciones, lograr eso no es común. Y por eso, es un lugar al que se vuelve.
CONTACTO
https://www.zarandahouston.com
PRECIO
Medio a alto, acorde con la calidad del producto y la experiencia.
OCASIÓN
Cena especial, reunión o una noche para disfrutar buena cocina en un entorno bien logrado. El domingo de brunch es otra gran oportunidad para visitar.
RECOMENDACIÓN
Reservar con anticipación. Con tantas ferias en nuestra ciudad, es fácil que estén llenos. Prográmense.
TIP DE LA SEMANA
Déjense guiar por el equipo, pidan para compartir y, sobre todo, guarden espacio para el postre.
¡Recuerden, vivan la experiencia en positivo y disfruten los resultados!








