
Foto: Referencial - EFE/Ricardo Maldonado Rozo
Texas implementará nuevas regulaciones estatales que prohíben los productos naturales de cáñamo fumable y aumentan drásticamente las tarifas de las licencias.
El estado comenzará a implementar estos cambios a partir del 31 de marzo. Las reglas, emitidas por el Departamento de Servicios de Salud del Estado (DSHS), exigen empaques a prueba de niños, nuevos etiquetados y requisitos estrictos de contabilidad. Además, se codificó legalmente la edad de compra a los 21 años, una medida que funcionaba bajo una directiva de emergencia desde el año pasado.
El cambio más crítico para los minoristas es la reducción del límite de THC total permitido al 0.3%. Esta normativa cierra un “vacío legal” que permitía la venta de flores y cigarrillos pre-enrollados de THCA, una sustancia que se vuelve embriagante al encenderse. Al medir ahora el THC total (incluido el activado por combustión), la mayoría de las flores y cogollos fumables quedarán fuera de la ley, lo que según líderes de la industria eliminará más del 50% del inventario de muchas tiendas.
Además de las restricciones de producto, el costo de las licencias para fabricantes subirá de $258 a $10,000 por instalación, mientras que el registro minorista aumentará de $155 a $5,000. Es importante señalar que las empresas que vendan productos no conformes enfrentarán multas de hasta $10,000 diarios y la revocación de su licencia.
Cabe destacar que a pesar de la prohibición de venta, la posesión y el consumo de estos productos por parte de los ciudadanos no será un delito después del 31 de marzo. Los consumidores aún podrán comprar comestibles y bebidas, ya que estas suelen tener concentraciones más bajas de THC o están bajo la supervisión de otra agencia (TABC). No obstante, abogados locales advierten que, aunque la posesión sea legal, existe el riesgo de arrestos erróneos si la policía confunde el cáñamo fumable con la marihuana ilegal.



