
Una masa en el seno siempre debe ser investigada para entender de qué se trata y empezar su tratamiento. La glándula mamaria tiene dos componentes estructurales básicos: la glándula equipada para la producción de leche materna, y el ducto que la transporta hacia el pezón. El cáncer más común que afecta al seno es el que se origina en el ducto, y puede ser “no invasivo”, cuando el crecimiento celular se acumula dentro del ducto, que mantiene la integridad de su cubierta exterior llamada membrana basal, llamado carcinoma ductal in situ (DCIS por sus siglas en inglés); o el cáncer puede tener la capacidad de salirse del ducto, llamado carcinoma ductal invasivo (IDC por sus siglas en inglés), en el cual las células malignas, en su multiplicación sin control, “pueden migrar” hacia lugares distantes una vez que alcanzan entrar a un conducto linfático, involucrando un nódulo de la axila, o entrar a un vaso sanguíneo, y lograr así migrar a un órgano distante dando lugar a una metástasis, de las cuales las más comunes son a hueso, hígado, pulmón y cerebro.
El carcinoma ductal puede presentarse como calcificaciones anormales vistas en el mamograma, más común con el DCIS, o presentarse como una masa en el seno, más común con el IDC. De ahí que toda masa en el seno deba ser investigada para descartar una malignidad. El cáncer de las glándulas se llama carcinoma lobular, es menos frecuente, y la variedad infiltrante, llamada carcinoma lobular invasivo, puede tener una progresión con o sin presencia de masa, a veces menos llamativa que la del ductal, y a veces se pueden presentar sin cambios en el mamograma. De ahí que un mamograma que se vea normal, en donde la presentación es con una masa, no descarta completamente un cáncer. El carcinoma lobular in situ no se considera actualmente como una malignidad, pero es un marcador de alerta para la formación futura de cáncer y el riesgo es para ambos senos.
Una masa o un grupo de calcificaciones con características anormales en el mamograma deben tener un estudio llamado biopsia, usualmente obtenido con una aguja. Si la muestra de tejido es vista al microscopio y demuestra cáncer, el siguiente paso es establecer la estadificación, en donde la información del tamaño del cáncer (T), presencia de invasión en los nódulos linfáticos de la axila (N) y presencia o ausencia de enfermedad en otros órganos, llamado invasión sistémica (M) otorga al médico una idea del punto de partida para diseñar el tratamiento y documentar el pronóstico. Adicionalmente, una célula de cáncer tiene unos marcadores de sensibilidad a las hormonas estrógeno y progesterona llamados “receptores”, los cuales predicen la utilización de bloqueantes que se pueden dar como tratamiento, generalmente por 5 años.
El tratamiento del cáncer usualmente involucra al menos 3 especialistas: un cirujano mastólogo, un médico oncólogo, y un radioterapista. En los casos en los que la extirpación del seno o mastectomía es necesaria, el cirujano plástico también forma parte del equipo. El análisis del tipo de cáncer y los receptores conducen a la decisión de proceder con cirugía inicial, o dar terapia endovenosa sistémica, también conocida como quimioterapia. El cáncer más agresivo es el llamado “triple negativo”, pero a pesar de esta característica, responde muy bien a la quimioterapia, la cual logra una reducción del tamaño de la masa inicial, permitiendo así predecir la respuesta futura a esta terapia en caso de recurrencia o metástasis.
Las técnicas quirúrgicas actuales permiten hacer la mastectomía con conservación del pezón, en la que se conserva casi toda la piel del seno con la extirpación del tejido mamario subyacente. A esta se le acopla la reconstrucción con un expansor de tejido, que luego será reemplazado por un implante. Por otra parte, la cirugía con conservación del seno, usualmente se lleva a cabo gracias a la marcación de la zona donde está el cáncer, y este marcador se extirpa junto con el tejido maligno y un margen de tejido mamario normal. Todas las cirugías conservadoras de seno usualmente se acompañan de radioterapia.
El tratamiento multidisciplinario requiere amplia comunicación entre los especialistas. Esto permite al paciente completar sus etapas. Generalmente, el médico oncólogo maneja la enfermedad a largo plazo, pero un cirujano con experiencia le regala al paciente la seguridad de un control quirúrgico adecuado.
El cáncer merodea las calles de la comunidad, ayúdese con diagnóstico temprano, y únase a un buen equipo de oncología que guíe su terapia hacia un futuro libre de enfermedad.



