
Si alguna vez has pensado en conducir hacia el oeste por la mejor autopista que existe, este podría ser el momento: la Ruta 66 cumple 100 años este año.
La «Carretera Madre», como la bautizó el escritor John Steinbeck, ha evolucionado a lo largo de los años, pasando de ser una vía de escape para los agricultores que huían de las devastadoras tormentas de polvo de la década de 1930 a convertirse, quizás, en el viaje por carretera estadounidense por excelencia que sigue despertando emociones.
Y aunque existen rutas más rápidas y directas entre la segunda y la tercera ciudad más grandes del país, los neones de la Ruta 66 siguen atrayendo a los viajeros hacia moteles restaurados, cafeterías clásicas y atracciones en la carretera.
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Illinois: Todo comienza en Chicago, ciudad elegida por Cyrus Avery (el “Padre de la Ruta 66”) como el punto de partida ideal. En Springfield, el Cozy Dog Drive In sigue sirviendo sus famosos “hot dogs” en palito con una receta secreta que ha perdurado por tres generaciones.
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Missouri: Este tramo destaca por su ingeniería peculiar, como el puente Chain of Rocks sobre el río Mississippi, que tiene un giro de 30 grados a mitad de camino y ahora es para peatones. También se preserva el arte de los letreros de neón artesanales en parques dedicados a su conservación.
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Kansas: Aunque su tramo es corto, fue la inspiración para la película de Pixar, Cars. La estación de servicio Kan-O-Tex en Galena sirvió de modelo para el personaje de “Mate” (Tow Mater), y el puente Rainbow de James Barney Marsh sigue siendo un tesoro arquitectónico.
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Oklahoma: Aquí la ruta revela historias de resiliencia. Durante la segregación, el Green Book guiaba a los viajeros afroamericanos hacia lugares seguros. La estación Threatt Filling Station fue el único sitio de propiedad negra registrado en la ruta. Además, el cine Tee Pee Drive-In en Sapulpa ha reabierto sus puertas tras décadas de abandono.
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Texas: El arte público cobra vida en el Cadillac Ranch de Amarillo, donde los visitantes pueden pintar con spray diez autos semienterrados. En Adrian se alcanza el punto medio exacto de la ruta.
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Nuevo México: La ruta atraviesa tierras de naciones indígenas soberanas. Hoy en día, las tribus han recuperado la narrativa de su cultura, alejándose de los estereotipos comerciales antiguos para mostrar su arte y poesía reales. Albuquerque posee el tramo urbano más largo de la ruta original.
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Arizona: Inmortalizada en canciones de los Eagles (“Take it Easy”) y el himno de Bobby Troup, la ciudad de Winslow es una parada obligatoria. También destaca el pueblo minero de Oatman, famoso por sus burros silvestres y su atmósfera del Viejo Oeste.
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California: El viaje concluye cruzando el desierto del Mojave, pasando por el icónico Roy’s Motel & Café, hasta llegar al bullicioso Muelle de Santa Mónica. Este punto final, frente al Océano Pacífico, marca el término de una travesía que ha definido el espíritu de exploración estadounidense desde 1926..



