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Residentes del área de Houston podrían notar aviones volando a baja altura y realizando trayectorias repetitivas en los próximos días. Sin embargo, no es una emergencia ni ejercicios militares, sino una misión científica liderada por la NASA.
A partir del 3 de junio y hasta el 13 de junio, cinco aeronaves de investigación operarán desde el Aeropuerto Ellington, siguiendo patrones paralelos sobre Houston y sectores de la costa del Golfo de México como parte de un proyecto de estudio atmosférico.
La iniciativa forma parte del Programa de Investigación Aérea para Estudiantes (SARP, por sus siglas en inglés), una pasantía de verano de ocho semanas que permite a estudiantes universitarios participar en investigaciones científicas reales a bordo de laboratorios voladores.
Según la NASA, los instrumentos instalados en las aeronaves ayudarán a recopilar información sobre el movimiento de gases y partículas en la atmósfera, los cambios que ocurren en las capas más bajas del aire cerca de la costa y diversos procesos naturales que afectan tanto la tierra como el agua en la región.
Aunque la mayoría de los vuelos se harán a altitudes elevadas, una de las aeronaves operará mucho más cerca del suelo. Se trata de un WP-3D Orion, perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), conocido por su participación en misiones de monitoreo de huracanes. Este avión realizará maniobras a alturas de hasta 1.000 pies (unos 300 metros).



