
Fotografía de miembros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). EFE/EPA/SARAH YENESEL
La agencia ICE comenzó a implementar cambios en sus operativos nacionales bajo la nueva dirección de Markwayne Mullin en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La instrucción principal obliga a los agentes a presentar una orden judicial firmada por un magistrado antes de ingresar a cualquier vivienda, marcando un giro hacia el respeto de derechos constitucionales frente a políticas más agresivas de la gestión anterior.
Este cambio busca sustituir los operativos de alto perfil mediático por acciones más discretas y moderadas. Aunque el secretario Mullin reiteró que mantendrá una postura firme contra la inmigración ilegal, su administración apuesta por un enfoque que reduzca el impacto público y busque recuperar, paulatinamente, la confianza de la comunidad en instituciones federales.
Pese a estas nuevas directrices, expertos y abogados de inmigración sugieren tomarlas con cautela. Señalan que prácticas controvertidas, como la detención de personas durante sus citas migratorias rutinarias, seguirán vigentes. Además, exigen mayor transparencia en identificación de los agentes, solicitando que operen con rostros descubiertos y placas visibles en todo momento.
El anuncio coincide con un periodo de alta actividad operativa, incluyendo el reciente arresto de 277 personas con antecedentes en Houston y la aprobación de un nuevo plan presupuestario en el Senado.



