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La Administración de Seguridad en el Transporte de EE. UU. (TSA) propuso una nueva tarifa de 18 dólares para los pasajeros que lleguen a los controles de seguridad de los aeropuertos sin una identificación que cumpla con los requisitos de REAL ID o sin un pasaporte válido.
La tarifa forma parte de un plan más amplio de modernización tecnológica que la TSA pretende financiar. Los fondos recaudados se utilizarían para instalar y operar sistemas de verificación automatizados, como quioscos biométricos, y para cubrir los costos de personal asociados. De esta manera, la tasa ayudaría a sufragar la transición a un sistema de seguridad totalmente digitalizado, al tiempo que ofrecería un procedimiento alternativo para los pasajeros que no dispongan de la documentación requerida.
La medida, que se encuentra en consulta pública desde noviembre de este año, se dirigiría principalmente a los ciudadanos y residentes mayores de 18 años que viajen en vuelos nacionales. El objetivo principal de la medida, tal y como se ha publicado en el Registro Federal, es garantizar que todos los viajeros cumplan con las estrictas normas federales de verificación de identidad.
Esta política es el siguiente paso en la larga implementación de la Ley REAL ID, promulgada en 2005 para endurecer los requisitos de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre. Aunque su implementación a nivel nacional se ha retrasado en múltiples ocasiones, a partir del 7 de mayo de 2025 será obligatorio presentar una licencia de conducir.



