
El presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/EPA/JIM LO SCALZO / POOL
El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que exige a bancos estadounidenses endurecer la supervisión sobre la ciudadanía y el estatus legal de sus clientes.
La medida busca detectar si personas sin autorización legal en el país están abriendo cuentas, solicitando préstamos o tramitando tarjetas de crédito, como parte de la estrategia de su gobierno contra la inmigración irregular.
Cabe destacar que pese a la rigidez de la propuesta, la orden resultó menos agresiva de lo esperado por el sector financiero. Los borradores previos sugerían que la Casa Blanca obligaría a los bancos a recopilar datos de ciudadanía obligatoria, un extremo que finalmente no se incluyó. El gobierno justifica esta inspección argumentando que bancos asumen un riesgo crediticio elevado si un cliente es deportado y deja de pagar sus deudas.
Según el comunicado oficial, la Casa Blanca no permitirá “riesgos para el sistema financiero derivados de la extensión de crédito a la población de extranjeros inadmisibles y sujetos a deportación”. Hasta ahora, las entidades financieras no recopilaron datos sobre el estatus migratorio de sus usuarios, por lo que no existen cifras públicas y confiables sobre el verdadero nivel de riesgo que representan.



