
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una foto de archivo. EFE/EPA/Samuel Corum/ POOL
Ciudadanos deberán demostrar su nacionalidad al registrarse para votar debido a una reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump.
La nueva orden instruye a la Comisión de Asistencia Electoral, una entidad independiente y bipartidista que apoya a los funcionarios electorales, a que reformule el formulario de registro de votantes y requiera que los ciudadanos presenten pasaportes estadounidenses u otra identificación gubernamental que confirme su ciudadanía al registrarse.
Esta orden, que incluye varios cambios adicionales, como ajustes en los plazos para la votación por correo y en el equipamiento electoral, podría privar a millones de estadounidenses de su derecho al voto.
Entre los documentos que serán aceptados como válidos para registrarse como elector están un pasaporte de los Estados Unidos, un documento de identificación (ID) o una tarjeta de identificación militar que pruebe la ciudadanía del elector.
En este sentido, Greta Bedekovics, del Centro para el Progreso Americano, señaló que la medida “perjudicará a millones de votantes, especialmente a los votantes rurales, de bajos ingresos y dificultará aún más que los ciudadanos elegibles exijan responsabilidades a los funcionarios electorales”.
Subrayó que unos 146 millones de estadounidenses carecen de pasaporte, una cifra que pone de ejemplo la cantidad de personas que se verían afectadas.
Un estudio del Brennan Center For Justice encontró que sólo el 0,0001% de los 23,5 millones de votos emitidos en 42 jurisdicciones encuestadas en las elecciones de 2016 fueron presuntamente votos de no ciudadanos. Solo 2 de esas jurisdicciones reportaron posibles casos.
La medida también socavaría la confianza de inmigrantes naturalizados para participar en las elecciones.
Votos que quedan por fuera
Trump también exige a los estados dejar de contar las boletas electorales enviadas por correo o en ausencia recibidas después del día de elecciones, lo que afecta a estados como California, que cuenta votos recibidos por correo hasta siete días después de la elección.
Además, la orden requiere modificaciones significativas en los sistemas de votación y las normas de seguridad de los equipos de votación. Si los estados no cumplen el Ejecutivo ha amenazado con cortar la financiación.
La Unión Estadounidense de Libertades Civiles advirtió que la orden de Trump busca arrebatar el control a los estados, principales responsables de regular y administrar las elecciones para cargos federales.
Los activistas también han apuntado a la injerencia del Ejecutivo en las elecciones que causaría la orden ejecutiva, que, entre otras cosas, da poder al Departamento de Seguridad Interna (DHS, en inglés) y al Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) para revisar padrones electorales y prohíbe recibir donaciones de extranjeros en ciertas elecciones, entre otros cambios.
Al respecto, el secretario de Estado de Arizona, Adrian Fontes, dijo en una entrevista con Democracy Docket, que “sinceramente cree que la Administración Trump quiere cancelar las elecciones de 2026 para que él y su partido puedan mantenerse en el poder”.
Con información de Agencia EFE / NBC News…



