
Fotografía que muestra los escombros de una edificación en Los Pájaros distrito de Macaracas (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco
(EFE).- El terremoto de magnitud 7,7 del pasado viernes en Panamá no dejó muertos, pero sí cerca de una treintena de heridos, la mayoría leves. No es el caso de Suribeth Cortez, una joven que permanece en cuidados intensivos tras caerle encima una pared, manteniendo en la incertidumbre a su familia.
“Tengo una fe muy grande en Dios porque Dios fue el que salvó a mi sobrina. Dios es el que la tiene ahorita con vida. Es un propósito de Dios que no se la haya llevado. Y tenemos fe en Dios de que Suribeth va a salir de ahí”, dijo este martes a EFE su tía Ana Atencio.
La joven permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Santo Tomás, en la capital panameña, adonde fue trasladada en helicóptero desde el interior del país, en la provincia de Los Santos, tras sufrir un traumatismo craneoencefálico y otro abdominal.
“Hasta el momento, lo que nos dijeron ayer fue que ella está evolucionando bien al tratamiento y estamos esperando respuesta hoy de los doctores”, dijo Atencio, a la espera de una nueva valoración médica.
La movilidad reducida de Suribeth, que según la familiar tiene parálisis en la mitad del cuerpo, dificultó su rápido desalojo durante el terremoto.
La vivienda donde habitada, en la comunidad de El Pájaro, junto a su abuela, tía y primos quedó totalmente en el piso tras el fuerte sismo, según constató EFE en el lugar.
Ahora solo quedan los bloques hecho añicos entre los que reluce un precioso relato de Suribeth y su hermana vestidas de azul y rosa.
Una fuente del Hospital Santo Tomás explicó a EFE que “la paciente llegó el pasado sábado y que ese mismo día fue sometida a una cirugía de emergencia” debido a la gravedad de su estado y desde entonces “permanece en la unidad crítica”.
El relato del rescate
Suribeth, de 22 años y residente de El Pájaro, en la golpeada península de Azuero donde se registró el epicentro del terremoto, se encontraba dentro de la vivienda cuando el movimiento sísmico provocó el derrumbe.
En el inmueble también estaban su abuela, Alicia de Gracia, quien utiliza una silla de ruedas, y su tía Gumercinda Atencio.
Gumercinda recordó este martes a EFE que en medio del derrumbe logró sacar a su madre, quien también resultó herida, al caerse de su silla de ruedas y ser alcanzada por una viga de soporte que le lesionó un brazo.
La silla de ruedas continúa allí entre los escombros, aplastada bajo la viga.
“Cuando Gumercinda fue a buscar a Suribeth, era tarde, la encontró bajo los escombros”, relató su tía Ana.
Con ayuda de los vecinos, los familiares consiguieron sacar a la joven de entre los restos de la vivienda y trasladarla en un vehículo particular al Hospital de Macaracas, el distrito de su comunidad, desde donde fue llevada a Las Tablas, en la provincia de Los Santos.
La gravedad de su estado obligó a su traslado por vía aérea a la capital, debido a la necesidad de atención especializada que, según información del Hospital Santo Tomás, no estaba disponible en esos momentos en los centros hospitalarios del interior del país.
Atencio explicó que la joven “no presenta fracturas”, pero fue sometida a una intervención quirúrgica y es por eso que “permanece bajo atención médica especializada y a la espera de conocer su evolución”.
Abuela y nieta tratadas en la capital
La emergencia también dejó lesionada a la abuela de Suribeth, quien fue trasladada a la Ciudad de la Salud, en la capital, donde fue intervenida quirúrgicamente en el brazo fracturado.
Parte de la familia permanece en la capital panameña, dividida entre los hospitales donde ambas reciben atención: Ana acompaña a su madre en la Ciudad de la Salud, mientras otra sobrina se encuentra junto a Suribeth en el Hospital Santo Tomás.
Mientras, su tía Gumercinda continúa en la comunidad de El Pájaro junto a otros familiares y vecinos limpiando los escombros de la vivienda.
Y es que el potente terremoto que azotó el mediodía del viernes a Panamá, además de cerca de una treintena de heridos, causó daños en las residencias de 2.164 familias, entre ellas 506 que registraron la pérdida total de sus hogares, según el último reporte oficial de este martes.
EFE recorrió el distrito de Macaracas, donde se encontraba Suribeth. Allí son numerosas las coloridas casas de paredes y techos fracturados, algunos caídos, mientras se amontonaban los escombros.



