
Imagen de Archivo del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. EFE/EPA/MARTIAL TREZZINI
El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios del gobierno de Donald Trump hablaron con líderes del Congreso sobre la operación militar en Venezuela.
La reunión, celebrada a puerta cerrada este lunes, expuso las crecientes preocupaciones sobre una nueva etapa de expansionismo estadounidense, llevada a cabo sin consulta legislativa y con una estrategia poco clara para la nación sudamericana.
Mientras los líderes republicanos salieron respaldando en gran medida la decisión de Trump de emplear la fuerza para derrocar a Nicolás Maduro, los demócratas mostraron su escepticismo.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, intentó calmar las preocupaciones sobre una escalada. “No prevemos que haya soldados en el terreno”, declaró tras la reunión.
Johnson justificó la intervención argumentando que no se puede permitir que el liderazgo venezolano participe en el “narcoterrorismo” ni en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Esta amenaza, según él, motivó la campaña inicial de Trump, que ya ha incluido ataques mortales a embarcaciones y ha dejado más de 115 muertos.
Asimismo, añadió que no se contempla una “participación directa” más allá de “coaccionar al nuevo, al gobierno interino, para que eso comience”. La principal herramienta de persuasión, según Johnson, es económica: “Tenemos una forma de persuasión, porque como saben, sus exportaciones de petróleo han sido incautadas, y creo que eso llevará al país a un nuevo gobierno en muy poco tiempo”.



