
José Ramón Villalobos.- En un mundo marcado por profundas desigualdades, la historia de Morella Carta rompe esquemas y redefine el sentido del servicio. Venezolana, residenciada en Estados Unidos tras una exitosa carrera corporativa de más de cuatro décadas, decidió en 2015 dar un giro radical a su vida. Lo que comenzó como voluntariado terminó convirtiéndose en Stars Uganda, una organización humanitaria que hoy transforma la vida de decenas de niños en situación de vulnerabilidad en África. EL VENEZOLANO conversó con Morella:
JRV: Para quienes no conocen el proyecto, ¿cómo describirías Stars Uganda?
Morella Carta: Stars Uganda es una organización sin fines de lucro que nace del amor incondicional y que tiene base en Jinja (Uganda, África). Brindamos atención urgente a niños menores de seis años que no pueden permanecer de forma segura en sus hogares. Nuestro equipo cubre sus necesidades inmediatas con alimentación, atención médica, educación temprana y apoyo emocional. Al mismo tiempo, preparamos a las familias para la reintegración y las acompañamos en cada paso hasta que los niños puedan regresar a casa de manera segura.
JRV: ¿Cómo nace esta iniciativa?
MC: Todo comenzó cuando me retiré en 2015, después de 40 años de vida corporativa. Quería hacer voluntariado, pero sin imaginar que eso iba a cambiar completamente mi vida. Empecé explorando opciones locales en Miami, pero sentía que me faltaba ese componente internacional que siempre había sido parte de mi carrera. Con ese espíritu, llegué a misiones en África y visité Uganda … lo que vi en ese país fue devastador: niños viviendo en condiciones verdaderamente infrahumanas. Esa experiencia me persiguió emocionalmente. No podía “desver” lo que había visto y así empezó esta misión que ya cumple siete años.
JRV: ¿Quiénes son estos niños? ¿Qué historias hay detrás?
MC: Son menores en situaciones extremas. Algunos han sido literalmente abandonados en lugares como cementerios o calles. Otros llegan con condiciones médicas sin tratar, como epilepsia, o con discapacidades que en sus comunidades son malinterpretadas y estigmatizadas. Hay casos donde los propios padres creen que el niño “no sirve” y lo abandonan.
Pero también hay historias que reflejan pobreza estructural más que abandono emocional. Niños que tienen padres que los aman profundamente, pero que no tienen los recursos para alimentarlos o cuidarlos. Es importante entender esa diferencia, porque ahí es donde nuestro trabajo cambia: no es separar, es fortalecer. Cada historia es distinta, y cada niño requiere un abordaje específico, tanto médico como emocional.
JRV: ¿Cuál ha sido el impacto de Stars Uganda hasta ahora?
MC: En términos numéricos, hemos ayudado a más de 100 niños en siete años, con 63 actualmente en el programa. Pero para mí, el impacto no se mide solo en cifras. Se mide en historias: niños que llegaron desnutridos y hoy están en la escuela, familias que pasaron de la indigencia a la autosuficiencia, madres que ahora tienen un oficio y pueden sostener a sus hijos.
Además, el impacto se multiplica. Según estándares de organismos como UNICEF, cuando ayudas a un niño, impactas al menos a cuatro miembros de su familia. A eso se suman nuestras clínicas médicas, donde atendemos alrededor de 1.000 personas por jornada al año. Es un efecto en cadena que transforma comunidades enteras, no solo individuos.
JRV: ¿Cómo describirías el modelo de intervención?
MC: Nuestro modelo es completamente integral. Cuando un niño llega, pasa inmediatamente por evaluación médica, porque muchos no tienen historial de vacunación o presentan condiciones críticas. Luego trabajamos en nutrición personalizada, terapia psicológica, educación y estabilidad emocional. Queremos que cada niño reciba lo que recibiría en un hogar funcional.
Paralelamente, trabajamos con la familia. Diseñamos planes de reintegración que incluyen capacitación en oficios como agricultura o costura, microfinanciamiento estructurado y seguimiento continuo. Nunca entregamos dinero directamente; invertimos en herramientas que generen sostenibilidad. La meta es que la familia pueda sostenerse por sí misma en el tiempo .
JRV: ¿Cómo se financia Stars Uganda?
MC: Dependemos principalmente de donaciones individuales. No contamos con apoyo gubernamental, y hasta ahora no hemos trabajado con grandes subvenciones. Promovemos especialmente las donaciones recurrentes, como el patrocinio, por ejemplo, de un niño por 40 dólares al mes, porque eso nos permite planificar y sostener el programa. Pero también valoramos cualquier aporte. Los interesados en donar pueden visitar: https://starsuganda.org
JRV: ¿Qué te ha dejado esta experiencia a nivel personal?
MC: Me ha transformado profundamente. A nivel espiritual, me ha dado una conexión mucho más fuerte con el propósito de vida. He aprendido a ver lo esencial y a desprenderme de lo superficial. Cosas que antes parecían importantes, hoy simplemente no lo son. También me ha enseñado el verdadero valor del servicio. Siempre digo que servir es una adicción positiva: mientras más das, más recibes.
JRV: ¿Quién te acompaña en esta labor?
MC: Esto definitivamente no es un esfuerzo individual. Contamos con un Board of Directors comprometido, integrado por profesionales con experiencia en distintas áreas, tanto en Estados Unidos como vinculados a Uganda. Es un equipo que aporta visión estratégica, gobernanza y transparencia al proyecto. Además, en el terreno tenemos personal local, trabajadores sociales y cuidadores —a quienes llamamos “tías”— que son fundamentales en el día a día con los niños.
●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●
Documental Unbreakable: The Spirit of Uganda tiene su premiere en Doral
Unbreakable: The Spirit of Uganda es una iniciativa impulsada por talento venezolano que busca visibilizar una realidad muchas veces ignorada: la de cientos de niños que enfrentan condiciones extremas de vulnerabilidad, pero también una resiliencia extraordinaria. Dirigido y producido por un equipo de cinco venezolanos, y con música del reconocido compositor Fernando Osorio —ganador de múltiples premios Grammy y Latin Grammy—, este audiovisual combina sensibilidad, narrativa y compromiso social para conectar al espectador con una historia profundamente humana.
Más que mostrar carencias, el documental propone una reflexión: entender que el mundo es mucho más amplio que nuestra realidad cotidiana y que todos, desde donde estamos, podemos generar un impacto.
Su premiere se realizará este martes 05 de mayo, en una única función en Doral.



