
Vista de la sede de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, en una fotografía de archivo. EFE/Erik S. Lesser
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ya no aconsejan la vacunación universal dentro de las primeras 24 horas de vida.
En su lugar, la vacuna al nacer se recomienda únicamente para bebés cuyas madres dieron positivo en hepatitis B o cuando no se realizó la prueba a la madre. Para el resto de los recién nacidos, la decisión de vacunar al nacer o esperar quedará a criterio de los padres y sus médicos, con la sugerencia de que, si se opta por posponerla, la serie de vacunación comience a los 2 meses de edad.
Esta modificación fue aprobada tras una votación de 8-3 de un panel asesor de vacunas nombrado por el secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., y posteriormente aceptada por el director interino del CDC, Jim O’Neill. La decisión generó controversia y ha sido criticada por numerosos líderes médicos y de salud pública, quienes advierten que este cambio podría resultar en un aumento de casos de hepatitis B en bebés, argumentando que la medida anterior era una estrategia clave de prevención.
La efectividad de la política anterior ha sido respaldada por un análisis reciente del Proyecto de Integridad de las Vacunas, que revisó más de 400 estudios a lo largo de 40 años. El informe concluyó que la dosis de nacimiento es segura y ha sido un factor fundamental en la reducción de las infecciones pediátricas por hepatitis B en Estados Unidos.



