
El pasado 24 de julio, nos despedimos de una figura ejemplar de la comunidad venezolana en Estados Unidos, el editor y empresario venezolano, Oswaldo Julio Muñoz Ramírez, conocido con cariño como “Oswaldito”,
Tras su partida, el equipo de El Venezolano asumió el compromiso de continuar su obra, manteniendo los valores y principios que él defendió. Medios de comunicación y personalidades de la política venezolana lo recordaron como un referente de la democracia y del buen periodismo, un hombre cuya generosidad y firmeza dejaron huella en quienes compartieron con él momentos de trabajo y amistad.
Figuras públicas como Carlos Tablante y Antonio Ledezma lo calificaron como “demócrata a carta cabal”, destacando su integridad, valentía y coherencia. Incluso el novelista ganador del Premio Nobel, Gabriel García Márquez, llegó a elogiar su escritura y aunque Muñoz respondió con humildad y aseguró que no era periodista de profesión, García Márquez le recordó que el periodismo era un oficio, no una profesión.
Y él lo demostró cada día con un periodismo que reflejaba quién era su persona, alguien que estaba al servicio de la verdad, sin concesiones ni ambigüedades. Y en esta edición, le damos la despedida que merece, reconociendo a un venezolano de alto calibre, uno de los mejores dirigentes deportivos de Venezuela, reconocido en Mayo de 2017 como Personalidad Iberoamericana del año, miembro distinguido de la Real Sociedad de Armigeros de España en 2018 y quién hizo posible el grupo editorial El Venezolano.
Oswaldo Muñoz nació en el sector Tierra Negra, Coquivacoa, Santa Lucía, en Maracaibo, Venezuela el 14 de octubre de 1952. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el liceo “Gran Mariscal de Ayacucho”, donde destacaba por su personalidad y su interés por aprender. Seguidamente, ingresó a la Universidad del Zulia (LUZ), donde se graduó como biólogo y adquirió una formación científica que le dio una disciplina analítica que luego aplicaría al periodismo.
Una de sus contribuciones más brillantes en el periodismo venezolano fue su columna “Oswaldo Comenta”, que comenzó en las páginas del Diario Panorama de Maracaibo y luego se trasladó a su propio semanario.
A través de ella, Muñoz compartía su visión sobre la realidad venezolana, el acontecer internacional y los desafíos de la migración. En ‘Oswaldo Comenta’ hablaba con franqueza, pero siempre dejaba espacio para la esperanza; escribía como quien conversa con un amigo que también dejó su tierra atrás.
Más tarde, comenzaría a dejar sus huellas en Estados Unidos, para la década de 1990, cuando la comunidad venezolana era todavía pequeña, con apenas 2,500 personas. Muñoz fundó el periódico comunitario El Venezolano el 24 de agosto de 1992, coincidiendo con el impacto del huracán Andrew en Miami. Como un audaz emprendedor se atrevió a establecer un medio en Miami en un momento en que pocos creían en la viabilidad de esta aventura periodística, especialmente en una ciudad todavía golpeada por el huracán Andrew.
Curiosamente, la cónsul de Venezuela en Miami de aquel entonces le sugirió utilizar el nombre “El Bolivariano”, para abarcar a todas las nacionalidades latinoamericanas. Sin embargo, el siguió su corazonada que lo impuso a nombrar el periódico “El Venezolano”.
Durante la larga existencia del periódico, ha recibido innumerables reconocimientos entre los que destaca el Premio Nacional de Periodismo, otorgado por la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas de los EE.UU., en el 2002, según detalló el venezolano, Freddy Solórzano.
Pero su indiscutible galardón fue la comunidad que construyó, los medios que fundó y el incansable espíritu de lucha que había en cada uno de sus proyectos, dejando una huella en el corazón de los venezolanos dentro y fuera de su país.
Él fue el primero en visibilizar las luchas y los triunfos de la diáspora venezolana. Dio voz a emprendedores, artistas como José Luis Rodríguez, Gloria Estefan, Emilio Estefan, profesionales y a cada venezolano que, con valentía y resiliencia, construyó una nueva vida en tierras ajenas. Su labor fue fundamental para desmitificar los desafíos de la migración y, al mismo tiempo, para mostrar la fuerza y el ingenio que caracterizan a los venezolanos.
Muñoz logró consolidar El Venezolano como el medio más distintivo en Estados Unidos, ganándose el respeto primero de la comunidad de Florida y luego de todo el país. Tiempo después, consciente de la evolución tecnológica y los hábitos de consumo de noticias, Grupo El Venezolano dio un salto estratégico hacia el ámbito digital, permitiendo que la información llegara de manera instantánea y global a la diáspora venezolana.
Así nació EVTV Miami, un canal que, al igual que el periódico, se convirtió en un referente para la diáspora venezolana. Bajo la dirección de Muñoz, se caracterizó por su compromiso con la información veraz y su defensa férrea de los valores democráticos.
La programación además de ofrecer noticias sobre Venezuela también recorre la realidad de otras naciones, aparte de brindar una variedad de espacios que buscan la recreación de la familia y educación en el hogar.
La expansión del grupo se extendió a Europa con el lanzamiento de El Venezolano TV España, un canal de televisión en línea diseñado especialmente para los españoles y venezolanos que residen en ese país. Esta iniciativa surgió como respuesta al creciente interés de los medios españoles en la crisis venezolana, además de tener en cuenta la notable presencia de más de 300,000 venezolanos en España.
Y aunque logró establecerse en todo el mundo, nunca dejó atrás su tierra y su compromiso con Venezuela fue inquebrantable. A pesar del exilio, nunca dejó de luchar por la libertad de su país. A través de sus medios, denunció la corrupción, el autoritarismo y la violación de derechos humanos. Su voz fue un faro para quienes resistían desde dentro y fuera del país.
Fue un hombre valiente, generoso y apasionado por Venezuela, que siempre abrió las puertas de su proyecto para que la voz de los venezolanos tuviera espacio, sin censura ni condiciones. Oswaldo Muñoz no es solo un empresario de medios; es un constructor de puentes informativos y culturales.
A través de Grupo El Venezolano, logró forjar un verdadero imperio de medios binacionales que sirvió como voz, guía y compañía para millones de venezolanos en el mundo, dejando un legado significativo en el periodismo y la comunidad.
Siempre lo recordaremos por su visión, su capacidad de innovación, su conexión con la diáspora venezolana, su rol como un puente entre los venezolanos en el exilio y su tierra natal y como una voz para la comunidad migrante.
Hoy, El Venezolano de Houston alza su voz no como despedida, sino como agradecimiento pues gracias a Oswaldo Muñoz, tanto nosotros como nuestros medios hermanos en Panamá, Colombia, Costa Rica y Orlando, podemos seguir informando a la diáspora venezolana en el mundo, tal como él soñó y defendió desde aquel primer número impreso en Miami.



