
El Monumental de Maturín fue el escenario más amargo del ciclo rumbo a 2026. La selección, que dependía de sí misma para asegurar el repechaje, terminó goleada 3–6 por Colombia en la última fecha. El golpe se completó con la victoria de Bolivia sobre Brasil en el Estadio Municipal de El Alto, resultado que dejó a Venezuela sin opciones y terminó por cerrar la era de Fernando “Bocha” Batista, prolongada más de lo debido.
El inicio encendió ilusiones con el 1–0 de Telasco Segovia al 3’. La respuesta fue inmediata: Yerry Mina empató pocos minutos después y Josef Martínez devolvió la ventaja al 12’ (2–1). Desde ahí, el partido cambió de dueño: Luis Suárez igualó antes del descanso (42’) y completó un festival con tres más en el complemento (50’, 59’ y 67’). Salomón Rondón descontó al 76’ (3–5), pero Jhon Córdoba cerró el 3–6 definitivo al 78’. Con 63% de posesión y absoluta contundencia en las áreas, Colombia expuso todas las fragilidades del rival.
Lo de Maturín no fue un accidente aislado. Aunque hubo una primera vuelta competitiva y una Copa América que alimentó expectativas, la selección atravesó una sequía de más de nueve meses sin victorias en partidos oficiales bajo el ciclo de Fernando ‘Bocha’ Batista, un registro inadmisible en medio de un premundial que terminó por minar cualquier respaldo a su proyecto. Sí, había opciones matemáticas hasta la jornada final, pero sostener un proceso tanto tiempo sin ganar y mantenerlo como uno de los cuerpos técnicos mejor remunerados del continente habla de permisividad dirigencial y de un plan que nunca consolidó identidad.
El epílogo resultó aún más cuestionable: Batista evitó preguntas en la conferencia posterior a la eliminación, un gesto que retrata una conducción sin respuestas en el momento crítico. La FVF no tardó en anunciar su destitución y ya rastrea sustituto.
En la clasificación final, Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil y Paraguay lograron los seis cupos directos al Mundial. Bolivia, séptima, disputará en marzo de 2026 el repechaje intercontinental en sede única contra representantes de Asia, África, Oceanía y Concacaf, por dos plazas al Mundial.
Venezuela, en tanto, afrontará partidos amistosos en poco tiempo, con la moral golpeada y a la espera de que la FVF anuncie quiénes serán los designados para liderar el nuevo cuerpo técnico. El reto inmediato no es solo encontrar un seleccionador, sino levantar un proyecto deportivo que deje de repetirse en frustraciones y que sea capaz de transformar las oportunidades en logros.






