
Eduardo Caicedo-Vizcaya.- España es la nueva campeona del Mundial 2026. La selección de Luis de la Fuente venció 1-0 a Argentina en la prórroga de la final disputada en el estadio MetLife de Nueva Jersey, con un gol de Ferrán Torres que desató la locura entre los miles de aficionados españoles presentes en las tribunas. La Roja suma así su segunda estrella, dieciséis años después de aquel título conseguido en Sudáfrica 2010.
El partido tuvo el peso de una final histórica: fue la primera vez desde el Mundial inaugural de 1930 que dos selecciones hispanohablantes se disputaban el título. España tuvo que sufrir hasta el final: el encuentro llegó empatado a cero al término de los noventa minutos, y recién en el alargue apareció el gol de Ferrán Torres para desnivelar la balanza. Sobre el cierre, la expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla complicó aún más las chances argentinas de reaccionar, que en los minutos finales se lanzaron con todo en busca del empate sin encontrar el camino al arco español.
El título se completó con un fuerte respaldo individual, y ahí España se llevó buena parte del botín. Rodri Hernández, mediocampista del Manchester City, fue distinguido con el Balón de Oro como mejor jugador del torneo. Unai Simón se quedó con el Guante de Oro al mejor arquero de la competencia, y Pau Cubarsí, defensor de apenas 19 años, se llevó el premio al Mejor Jugador Joven. Tres de los cinco reconocimientos individuales de la FIFA quedaron así en manos españolas, una postal elocuente del nivel colectivo del equipo.
La consagración también tuvo su costado simbólico. Frente a España estuvo un Lionel Messi de 39 años, capitán de Argentina, en lo que fue su despedida de los Mundiales, compartiendo cancha con Lamine Yamal, de apenas 19, en una escena que muchos leyeron como un relevo generacional. El abrazo entre ambos tras el pitazo final quedará como una de las imágenes del torneo, más allá de los colores de cada camiseta.
El camino de España hasta la gloria no estuvo exento de exigencia. El equipo de De la Fuente tuvo que remontar momentos de duda en la fase de grupos antes de encontrar su mejor versión en los cruces eliminatorios, apoyándose en un bloque joven —con Yamal y Cubarsí como símbolos del recambio— y en la solidez que le dio Rodri desde el medio. Esa combinación de juventud y jerarquía terminó siendo la fórmula ganadora.
El cierre del torneo tuvo también su costado de espectáculo: la ceremonia de clausura reunió sobre el escenario a Shakira, BTS y Post Malone, coronando un Mundial que, además del título de España, dejó a Kylian Mbappé como máximo goleador histórico de la competencia y a Inglaterra en el tercer puesto tras un electrizante 6-4 ante Francia.
Con esta victoria, España cierra un Mundial de 104 partidos disputados en poco más de un mes entre México, Estados Unidos y Canadá, y se consolida como una de las grandes potencias del fútbol mundial del último cuarto de siglo. España repite la hazaña de 2010: el título de campeón del mundo vuelve a manos españolas, esta vez en un Mundial ampliado a 48 selecciones y disputado en tres países distintos.



