
Fotografía de archivo de la líder opositora venezolana María Corina Machado. EFE/ Ronald Peña R /ARCHIVO
Este 10 de octubre, nuestra líder, María Corina Machado, quien lleva durante el último año guiando a Venezuela desde la distancia, se convirtió no solo en la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, sino también es la segunda persona de Venezuela en ganar un premio nobel, aparte de Baruj Benacerraf, quien obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1980.
45 años después del logro de Benacerraf, quién fue un pionero en el estudio de los mecanismos genéticos que regulan la respuesta inmunológica, Venezuela volvió a aparecer entre los galardonados en Oslo, con Maria Corina Machado, quién cumplió con los tres criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel, al ser un ejemplo de coraje civil, búsqueda de paz y defensa activa de los derechos humanos, recibió este premio por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia en nuestro país.
Al leer el fallo del premio, el presidente del Comité, Jørgen Watne Frydnes, se refirió a María Corina como una mujer valiente comprometida y defensora de la paz, quien mantiene viva la llama de la democracia en una creciente oscuridad.
“Como líder del movimiento democrático en Venezuela, Machado es uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina en tiempos recientes”, destacó el comité.
El jurado recordó que Venezuela “ha pasado de ser un país relativamente democrático y próspero a convertirse en un Estado autoritario y brutal que sufre una crisis humanitaria y económica”, donde “la maquinaria violenta del Estado se dirige contra sus propios ciudadanos” y “casi ocho millones de personas han debido abandonar el país”.
A su vez, señalan que el “régimen autoritario de Venezuela” dificulta enormemente la labor política, pero Machado, como fundadora de Súmate, una organización dedicada al desarrollo democrático defendió unas elecciones libres y justas ya hace más de 20 años.
“En un momento en que la democracia se ve amenazada, es más importante que nunca defender este terreno común”, subrayó Frydnes.
La ganadora del Nobel de la Paz, cuya candidatura presidencial a las elecciones de 2024 fue bloqueada por las autoridades venezolanas, dijo en su momento que “era una elección entre las urnas y las balas”, le citó el comité.
Y aunque ha sido víctima de graves amenazas contra su vida, Machado ha permanecido en el país, inspirando a millones con su decisión de resistir. Tanto en el ámbito político como en su servicio a organizaciones, Machado ha defendido la independencia judicial, los derechos humanos y la representación popular y ha dedicado años a trabajar por la libertad del pueblo venezolano.
“Ha unido a la oposición de su país, nunca ha titubeado en resistir la militarización de la sociedad venezolana y ha sido firme en su apoyo a una transición pacífica hacia la democracia”, resumió el Comité Nobel.
Para Machado, quien dedicó este premio al pueblo de Venezuela y al presidente Trump por su decisivo apoyo a la causa, el Nobel representa un “impulso para concluir” la tarea de “conquistar la libertad” en Venezuela.
“Este inmenso reconocimiento a la lucha de todos los venezolanos es un impulso para concluir nuestra tarea: conquistar la libertad”, indicó en la red social X.
Un premio para Venezuela
Para quien también tiene gran peso e importancia, este premio es para nuestro presidente electo, Edmundo González Urrutia, quien felicitó a Machado a través de su cuenta de X, señalando que el premio es un reconocimiento a la larga lucha de una mujer y de todo un pueblo por nuestra libertad y democracia.
“¡La primer Nobel de Venezuela! ¡Enhorabuena @mariacorinaya , Venezuela será libre!”, escribió González en su cuenta en X.
Partidos de la oposición venezolana también celebraron la noticia de que el Premio Nobel de la Paz 2025 le fuese otorgado a la líder opositora, María Corina Machado, con el que, expresaron, también se reconoce la lucha por “la libertad” y por “un cambio” en Venezuela.
A través de la red social X, el partido Primero Justicia celebró el “reconocimiento mundial a la valentía de una mujer que nunca se ha rendido ante la dictadura y que ha defendido con firmeza la democracia, la libertad y los derechos de los venezolanos”.
“Su voz representa la de millones que siguen resistiendo por un cambio real en Venezuela. Desde Primero Justicia, celebramos este homenaje a la lucha pacífica, cívica y moral de quienes no claudican ante el autoritarismo”, agregó.
Por su parte, Voluntad Popular señaló que hoy el mundo reconoce lo que los venezolanos, aseguró, “tantas veces” han “sido testigos: que la lucha por la libertad de Venezuela es una lucha por la paz”.
“Este Nobel es el reconocimiento al bravo pueblo que no se dejó quebrar por el miedo. Que ha mantenido viva, a pesar de todo, la llama de la libertad que (Simón) Bolívar encendió hace más de dos siglos”, expresó.
Según el partido, este premio “anuncia el amanecer de una nueva era”, la que describió como “la victoria del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, de la decencia sobre la corrupción, de la democracia sobre la dictadura”.
Su galardón, dotado con 11 millones de coronas suecas, será entregado el 10 de diciembre en Oslo. El comité manifestó su deseo de que la opositora pueda viajar a recibirlo; sin embargo, advierte que la decisión dependerá de consideraciones de seguridad.
Además de esta importante distinción, Machado también ganó en 2024 el premio Václav Havel del Consejo de Europa por “denunciar los abusos contra los derechos humanos en su país y defender la democracia”.
Ese mismo año, la oposición democrática de Venezuela, representada por Edmundo González y Machado, ganó el premio Sájarov a la libertad de conciencia que concede cada año el Parlamento Europeo a una contribución excepcional en el ámbito de los derechos humanos.
La mujer detrás del símbolo
Nacida en Caracas el 7 de octubre de 1967,
Machado ha defendido elecciones libres y justas durante más de dos décadas. Su liderazgo fue clave para fortalecer a la oposición venezolana y convertirse en referente moral para quienes sueñan con una transición democrática.
Además, ha tenido un papel relevante en organizaciones de la sociedad civil venezolana. Es cofundadora, junto a su madre, de la Fundación Atenea, dedicada a la reinserción de niños en peligro de exclusión en Venezuela; y de Oportuninas, organización que dirigió entre 1998 y 2002, y que apoya programas de asistencia a niños de hogares en pobreza extrema.
Su candidatura presidencial para las elecciones de 2024 fue bloqueada por las autoridades venezolanas, pero ni la persecución ni el exilio forzoso lograron quebrantar su determinación por un país libre.
Actualmente permanece en la clandestinidad desde su última aparición en público, el pasado 9 de enero de 2025, cuando encabezó una protesta en Caracas para defender el reclamado triunfo de González Urrutia en las mencionadas elecciones.



