
El economista José Guerra, asesor financiero de la Mesa de la Unidad Democrática, estimó que la inflación en el país culminará el año 2014 en 70%.
“Yo había estimado que este año cerraría la inflación entre 50% y 55%, pero creo que vamos a llegar a 70%”, señaló durante una entrevista en el programa “En Diálogo Con…”, transmitido por Televen, estimó.
Reiteró que el país hay una “aberración cambiaría” que ha provocado que el llamado “dólar negro” suba de precio. Aseguró que el Sicad 2 no ha sido lo que se ofreció: mercado libre para el manejo de divisas. “Un mercado libre para el manejo de divisas. Esta es una subasta que se maneja con criterios discrecionales (…) en el país hay cuatro tipos de cambio que lo que han provocado es una distorsión y corrupción enrome”, dijo al recordar “la evaporación de 20 mil millones de dólares a través del corrupto sistema de Cadivi”.
Rechazó que los venezolanos no puedan viajar debido a que no hay oferta de pasajes tras la deuda que mantiene el Gobierno con las aerolíneas.
BCV en silencio
Asimismo, José Guerra y un grupo de investigadores y académicos divulgaron un documento en donde exigen a la directiva del Banco Central de Venezuela (BCV), la divulgación de las cifras de inflación, las cuales no fueron publicadas en mayo, entre otros indicadores.
A propósito, Guerra publicó un artículo titulado “Funeral por el BCV”, en donde critica la actuación del máximo órgano emisor venezolano como “caja chica” del Gobierno y que, además, ha dejado de publicar oportunamente las cifras sobre la situación económica nacional. A continuación el artículo:
“El BCV (Banco Central de Venezuela) es una institución severamente afectada tanto moral como financieramente. Nelson Merentes se propuso destruir al BCV y lo está logrando. El BCV es una institución severamente afectada tanto moral como financieramente. Cada quien puede hacer con su vida privada lo que mejor estime, lo que no debe hacer es llevar su estilo de vida a una institución tan respetable como el Banco Central de Venezuela.
Pero si esto es grave, también lo es el hecho de convertir al BCV es una caja chica que financia todos los déficit de las empresas públicas, especialmente Pdvsa, a la cual el BCV le ha prestado hasta abril de 2014 más de US$ 70 mil millones para que siga gastando sin tasa ni medida. Esto es inaudito. Que un banco central tenga que emitir dinero para prestarle a una compañía petrolera que se supone debe ser superavitaria.
Un presidente serio de un banco central se hubiese parado firme, y le hubiera dicho a Pdvsa que arregle sus finanzas y que no debe recurrir al ente emisor para enjugar sus deficiencias de caja. Es ese financiamiento irresponsable del BCV a Pdvsa, mediante la fabricación de dinero de la nada, lo que ha provocado la elevada inflación y la fuerte devaluación del bolívar.
Pero no para allí la gestión de Merentes. También está ocultando información. Al día de hoy, 26 de mayo de 2014, no ha dado a conocer las cifras de inflación y escasez correspondiente al mes de abril, violando así la normativa legal del BCV que establece que durante los primeros diez días del mes siguiente al finalizado se deben hacer del conocimiento público los datos de inflación. Sucede que Merentes, en coalición con Elías Eljuri, jefe del INE, se han confabulado para ocultar la información estadística que es fundamental para el análisis de la economía. Escondiendo la información no hace que la inflación baje y que la escasez disminuya. Con esto Merentes le hace un daño enorme al BCV, que hoy vive una hora aciaga al erosionarse su fibra moral y sus fundamentos financieros. A ello se agrega la censura y la desaparición de la discusión técnica, abierta y libre.
Una de las orientaciones de política fundamentales para cualquier plan de rescate de Venezuela es la recuperación de la moral en la gestión del BCV, comenzando por el ejemplo que dé su presidente. También debe ser prioridad valorizar los aspectos técnicos y restablecer su orientación como institución al servicio de la estabilidad del bolívar”.
Abraham Puche / EV Houston / Foto: La Patilla



