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Científicos y autoridades sanitarias a nivel mundial se mantienen alerta por un descendiente de la variante Ómicron detectado en al menos 40 países, incluido Estados Unidos.
Esta versión, denominada BA.2, es más difícil de descubrir que Ómicron original porque sus rasgos genéticos la hacen un poco más difícil de localizar.
El subtipo BA.2 tiene muchas mutaciones. Alrededor de 20 de ellas en la proteína de la espícula son compartidas con la variante Ómicron original, pero además presenta cambios genéticos que no se veían en la versión inicial.
“No está claro hasta qué punto estas mutaciones pueden resultar de importancia, sobre todo en una población que se ha enfrentado con la versión original de Ómicron”, dijo el doctor Jeremy Luban, virólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts.
También se desconoce si una persona que ya ha tenido COVID-19 causado por Ómicron se puede volver a contagiar con BA.2, pero tienen la esperanza de que una infección previa con Ómicron inicial disminuya la gravedad de la enfermedad si alguien contrae posteriormente BA.2.
“Las dos expresiones de Ómicron tienen suficientes puntos en común como para pensar que la infección con la mutación original “ofrezca una protección cruzada contra el BA.2”, dijo el doctor Daniel Kuritzkes, experto en enfermedades infecciosas del Hospital Brigham and Women’s.



