
Nacida en Caracas un 1 de marzo de 1933, su vida ha sido un lienzo en constante evolución, una travesía artística que comenzó en las aulas de primaria y que, tras dedicarse a su familia y criar a sus tres hijos, floreció con una intensidad extraordinaria. Hoy, su obra es un vibrante testimonio de una existencia dedicada a capturar la belleza a través del color.
Su formación artística se forjó en los talleres de maestros venezolanos como Anita Martínez, Manuel Quintana y Álvarez de Lugo, donde aprendió y perfeccionó diversas técnicas. Su viaje creativo comenzó con la delicadeza de los pasteles, exploró la transparencia de la acuarela y finalmente encontró su voz en la riqueza textural y cromática del óleo y el acrílico. Es en el impresionismo donde se siente más libre, utilizando el color no para replicar la realidad, sino para transmitir su emoción ante ella.
La inspiración de Rosita brota directamente de los paisajes y la luz de su Venezuela natal. Sus atardeceres, sus mares, las montañas que rodean Caracas y la explosión de color de sus flores son los protagonistas indiscutibles de sus cuadros.
“Los colores me llaman mucho la atención”, confiesa. Su obsesión es capturar ese instante efímero en el que la luz transforma todo: “ver el cambio de cómo cambia un color al amanecer, al atardecer… sus sombras… esa claridad es excitante”. Aunque reconoce que su visión ha cambiado con los años, su capacidad para “ligar los colores” y su búsqueda incansable de combinaciones perfectas entre azules, verdes y toda la paleta cromática permanece intacta.
Tras establecerse en Houston, su aprecio por los paisajes de su tierra se ha intensificado, traduciéndose en obras llenas de nostalgia y amor. Su pintura es un puente entre dos mundos, un diálogo constante entre la memoria y el presente. Su exposición, una celebración de flores, bodegones y paisajes, invita al espectador a ver el mundo a través de sus ojos: un lugar donde la claridad de las nubes y el movimiento de un pétalo son motivo de asombro y felicidad.
La comunidad tiene una cita con su obra en la Galería John Ross Palmer Art (1218 Heights Blvd, Houston, TX 77008), donde su exposición colectiva estará abierta hasta el 5 de octubre de 2025. Un testimonio de que la creatividad y la belleza no entienden de edad, sino de pasión.



